Joaquim Bosch avanza lo que podría ocurrir con las penas de Kitchen e indignaría a la ciudadanía: “Genera una comprensible…”
El magistrado recordaba que, en España, el proceso penal está fundamentado en una ley de 1882.

El magistrado aseguraba que “no solo es que puede pasar, sino que es la regla habitual de los grandes casos de corrupción” y lo argumentaba con distintos casos: “Si nos fijamos en las piezas del caso Gürtel, ahora estamos con el caso Kitchen, lo hemos visto también en el caso de los ERES y en muchísimos procedimientos que todavía están en marcha, en el caso Púnica, en el caso Lezo, y esto está diagnosticado. Lo que pasa es que no se ha reforzado el tratamiento correspondiente”.
Bosch apuntaba a que existe “un déficit estructural, una carencia estructural de recursos a la justicia ordinaria, que no es la misma que la del Tribunal Supremo, y muy especialmente algo de lo que se habla poco, que es que tenemos un proceso penal que está fundamentado en una ley de 1882, absolutamente anacrónica por muchos parches y remiendos que se han aplicado, y que dilata muchísimo los plazos, facilita las estrategias que buscan la demora de la causa, y a propósito de las casualidades que decía Manuel Rico, creo que fue Roosevelt el que dijo que en política no pasa casi nada por casualidad“.
“Magistrado Bosch, está hablando del funcionamiento de la Justicia. Por ejemplo, en el juicio de la Kitchen, ¿puede llegar también a plantearse que haya algún tipo de reducción de penas por el tiempo que ha pasado?“, se interesaba Cintora.
“Sin duda ninguna, Jesús”, se mostraba convencido Bosch, que afirmaba que “si hay una sentencia condenatoria, con toda seguridad el Tribunal va a tener que valorar si aplica una atenuante de dilaciones indebidas por el largo tiempo transcurrido a la instrucción”.
Por último, el colaborador recordaba que, “a menudo que lo que ocurre es que se dan penas muy bajas, en algunos supuestos, lo hemos visto ahora cuando se hablaba de piezas del caso Gürtel, de la contabilidad en vez del partido afectado, cuando se reúnen datos sobre los principales dirigentes nunca ya se les puede juzgar porque opera la prescripción, porque ha pasado ya mucho tiempo”:
“La responsabilidad política es prácticamente imposible porque ya no queda casi nadie en activo de los protagonistas de esos grandes casos de corrupción, y cuando pasan 10, 12, 14 años, la gente va envejeciendo, puede tener deterioros cognitivos, puede fallecer, los testigos pierden la memoria y el resultado final, efectivamente, las penas o son inexistentes o pueden ser muy bajas”.