De Raquel Bollo a Tana Rivera: los 10 mejores trajes de flamenca de la semana en la Feria de Abril 2026
Analizamos uno a uno los estilismos que más han impactado en la última edición de la Feria de Sevilla.
De Raquel Bollo a Tana Rivera: los mejores trajes de flamenca de la semana en la Feria de Abril 2026
La Feria de Abril 2026 llega a su fin y, aunque el calendario insista en pasar página, cuesta despedirse de una semana que ha funcionado como escaparate privilegiado de la moda flamenca actual.
No hablamos solo de vestidos bonitos ni de fotos favorecedoras en la Portada del Real de la Feria: hablamos de patronaje, de caídas bien resueltas, de mantoncillos colocados y escogidos con muchísimo tino y de accesorios que elevaban esos trajes que con tanto esfuerzo preparan las modistas para estas fechas.
La Feria tiene sus propios códigos, y no todos se ven a primera vista. Importa el talle, la hechura, el peso del tejido, la altura del volante, la proporción del pendiente y hasta esa difícil ciencia de saber cuándo un traje pide peinecillo y cuándo hay que parar con los complementos.
Este año, entre habituales y apariciones inesperadas, el Barrio de los Remedios ha vuelto a confirmar que el traje de flamenca no es un disfraz regional, sino una de las piezas más complejas, exigentes y vivas de Andalucía.
(RR.SS.)
Los 10 trajes de flamenca más ‘estilosos’ de la Feria de Sevilla 2026
Ha sido una semana generosa en grandes estilismos y grandes trajes de flamenca.
Hemos visto una moda flamenca más comedida a la hora de impactar, sí, -algo que agradecemos-, pero también más atenta a los detalles: lunares renovados, vestidos ‘patchwork’, colores que iban más allá del rojo y mantoncillos con cuidadosos bordados.
Porque un traje de flamenca no se entiende por sí solo; se prueba caminando por el Real, entrando en una caseta o subiendo a un coche de caballos.
Y cuando todavía no hemos terminado de cerrar este capítulo, el calendario andaluz ya nos recuerda que en unas semanas llegará El Rocío 2026, otra cita multitudinaria capaz de convocar a peregrinos de todo el mundo y de transformar por completo el registro estético de muchas famosas.
Decimos adiós al traje de flamenca y damos la bienvenida a las batas rocieras, al polvo, al sombrero y a las medallas de las distintas hermandades; la moda se adapta a una tradición más antigua todavía y nos desplazamos a Almonte.
No obstante, para eso, todavía tenemos que esperar.
Por eso este último artículo de Feria sabe un poco a despedida, pero no a punto final. Volveremos el año que viene, por supuesto, a mirar cada volante, cada nuevo diseño, cada flor y cada apuesta inesperada. Antes, toca hacer balance de lo mejor que nos ha dejado esta edición.
En la galería reunimos los 10 mejores trajes de flamenca de la semana, de Raquel Bollo a Tana Rivera, para analizar qué ha funcionado, qué tendencias se consolidan y por qué algunos vestidos deberían servir de ejemplo e inspiración para futuras asistentes a la Feria de Abril.
El vestido de Tana Rivera: un diseño de Lourdes Montes
La hija de Eugenia Martínez de Irujo apostó por un diseño de la firma MiAbril, el sello de Lourdes Montes, que reivindicaba la elegancia de la sencillez bien ejecutada.
Su traje, en blanco nuclear, se construía sobre una silueta clásica de corte entallado que acompañaba la figura hasta abrirse en una falda con vuelo contenido, articulada a través de volantes escalonados.
La pieza estaba enriquecida mediante un juego de contrastes en negro que recorría estratégicamente mangas, ribetes y bajo, dibujando el recorrido de los volante.
Las mangas, ligeramente acampanadas, terminaban en pequeños volantes rematados también en negro.
En cuanto a los accesorios, Tana optó por un mantoncillo en rosa ácido, bordado con flores blancas y con flecos largos, que caía sobre los hombros y rompía la sobriedad del binomio blanco-negro.
En el cabello, recogido de manera pulida, colocó flores blancas en la parte superior de la cabeza.
Completó el look con grandes aros dorados, un clásico infalible en la Feria, que enmarcaban el rostro sin competir con el resto de elementos. El resultado fue un estilismo muy bien equilibrado, en el que cada pieza encontraba su lugar.






