La legislatura de Pedro Sánchez entra en su momento más crítico. Y esta vez no ha sido la oposición de derechas quien ha lanzado el golpe político más duro contra el presidente del Gobierno.
Ha sido uno de sus socios parlamentarios más importantes. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha pronunciado unas palabras que han sacudido el tablero político español y que muchos interpretan ya como el principio del fin del actual Ejecutivo.
Mientras la presión judicial y mediática crece alrededor del PSOE tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra, Esteban ha roto el silencio y ha dejado una frase demoledora: seguir gobernando “más allá de 2026” sería “irresponsable”.
Un mensaje que en Madrid ha sido interpretado como algo mucho más profundo que una simple crítica puntual. Porque cuando el PNV empieza a tomar distancia, en Moncloa saltan todas las alarmas.
El socio que encendió la mecha
Durante su intervención, Aitor Esteban reconoció abiertamente que la situación judicial que rodea al Gobierno está dañando seriamente la estabilidad política del país. Pero lo más impactante fue el tono empleado.

“No hace falta explicarlo”, afirmó, antes de señalar que los escándalos judiciales vinculados al entorno gubernamental son “absolutamente perjudiciales para la imagen de la política y para la estabilidad gubernamental”.
Sus palabras marcaron un antes y un después.
Hasta ahora, los socios parlamentarios de Sánchez habían optado por minimizar el impacto de los casos judiciales abiertos contra dirigentes socialistas o figuras cercanas al Ejecutivo.
Sin embargo, el portavoz del PNV rompió esa estrategia de contención y reconoció públicamente la gravedad del momento.
Y no se quedó ahí.
Esteban recordó que ya existen “nueve casos abiertos”, mencionó directamente la imputación de Zapatero y criticó el respaldo absoluto que Pedro Sánchez ha mostrado hacia el expresidente.
Para muchos analistas políticos, el mensaje era inequívoco: el desgaste ya no es asumible ni siquiera para quienes han sostenido al Gobierno durante toda la legislatura.
“El auto es grave y preocupante”
Uno de los momentos más explosivos de sus declaraciones llegó cuando habló directamente del auto judicial relacionado con Zapatero.
Esteban evitó alinearse completamente con la teoría del lawfare defendida desde sectores de la izquierda y lanzó una advertencia demoledora:
“Lo que hemos leído en el auto es muy grave y muy preocupante”.
La frase cayó como una bomba política.
Porque hasta ahora el PSOE había intentado desacreditar la investigación asegurando que se trataba de una operación política y mediática impulsada por sectores conservadores.
Sin embargo, el portavoz del PNV dejó claro que no basta con apelar automáticamente a una persecución judicial.
“No vale todo”, afirmó tajantemente.
Con ello, el dirigente vasco abrió una grieta enorme dentro del bloque que sostiene a Sánchez.
El PSOE, cada vez más aislado
En los pasillos del Congreso muchos ya hablan de una sensación creciente de agotamiento político.
El PSOE enfrenta simultáneamente múltiples frentes:
La presión por los casos judiciales vinculados a figuras del partido.
Las investigaciones sobre el entorno político y familiar del presidente.
La crisis interna provocada por el desgaste electoral.
Y ahora, la desconfianza creciente de los socios parlamentarios.
La situación se ha vuelto especialmente delicada tras la imputación de Zapatero, una figura histórica del socialismo español y uno de los principales apoyos internacionales de Sánchez.
Hasta hace apenas unos meses, el expresidente era considerado un activo político clave para mantener cohesionada a la izquierda y para reforzar la imagen internacional del Gobierno.
Pero ahora su nombre aparece en el centro de una tormenta judicial que amenaza con arrastrar a todo el Ejecutivo.
Y eso ha cambiado completamente el clima político.
El mensaje oculto del PNV
Las palabras de Esteban fueron cuidadosamente medidas.
No pidió explícitamente elecciones anticipadas. Tampoco anunció una ruptura inmediata con el Gobierno. Pero sí dejó una idea que en política puede resultar letal: la legislatura parece agotada.
“Sería irresponsable seguir más allá de 2026”, afirmó.
Esa frase tiene un enorme peso político porque el PNV siempre ha sido uno de los partidos más pragmáticos del Congreso. Tradicionalmente evita movimientos bruscos y suele actuar únicamente cuando percibe que un ciclo político está llegando a su fin.
Por eso muchos interpretan que el partido vasco ya estaría preparándose para un nuevo escenario.
Y ese escenario podría incluir un distanciamiento progresivo del PSOE.
Moncloa intenta resistir
Desde el entorno de Pedro Sánchez intentan transmitir calma.
Fuentes gubernamentales insisten en que la legislatura sigue viva y recuerdan que todavía no existe ninguna condena firme contra Zapatero ni contra otros dirigentes socialistas investigados.
Además, el Ejecutivo mantiene que parte de las acusaciones forman parte de una estrategia de desgaste político impulsada desde determinados sectores judiciales y mediáticos.
Sin embargo, el problema para Sánchez ya no es únicamente judicial.
Es político.
Porque cuando los aliados comienzan a hablar de “agotamiento”, “gravedad” e “irresponsabilidad”, el verdadero peligro aparece dentro de la propia mayoría parlamentaria.
Y en política parlamentaria, perder la confianza de los socios suele ser el principio del colapso.
El fantasma del adelanto electoral
En Madrid ya se habla abiertamente de una posibilidad que hasta hace poco parecía remota: un adelanto electoral.
Aunque Sánchez sigue defendiendo públicamente su intención de completar la legislatura, las señales de desgaste son cada vez más visibles.
El Gobierno afronta enormes dificultades para sacar adelante presupuestos, sufre una presión mediática constante y ahora empieza a percibirse una fractura emocional dentro del bloque de investidura.
El PNV no ha cruzado todavía la línea roja.
Pero sus últimas declaraciones han cambiado completamente el clima político.
Porque cuando uno de los socios más moderados y estratégicos empieza a hablar de “fin de etapa”, muchos entienden que algo muy profundo está ocurriendo detrás de las cámaras.
La izquierda teme una implosión
Dentro del espacio progresista existe una creciente preocupación.
Algunos sectores temen que el caso Zapatero pueda convertirse en un terremoto político de dimensiones históricas.
No solo por el impacto judicial, sino por las consecuencias simbólicas.
Zapatero había sido presentado durante años como una figura de consenso dentro de la izquierda española. Su imagen estaba asociada al diálogo, a las políticas sociales y a una etapa sin grandes escándalos de corrupción.
Por eso la mera existencia de una imputación ya supone un golpe emocional enorme para el electorado socialista.
Y el hecho de que incluso socios parlamentarios como el PNV admitan públicamente su preocupación hace que la sensación de fragilidad aumente todavía más.
Un Gobierno cada vez más rodeado
La oposición ha aprovechado inmediatamente las palabras de Esteban.
Desde el Partido Popular y Vox aseguran que incluso los aliados de Sánchez empiezan a asumir que la situación es insostenible.
Para la derecha, el mensaje del portavoz del PNV demuestra que el Gobierno ha perdido credibilidad incluso dentro de su propio bloque parlamentario.
Mientras tanto, en el PSOE crece la inquietud por el impacto electoral de toda esta crisis.
Porque más allá de las investigaciones judiciales, el verdadero problema es la percepción pública.
Y la imagen que empieza a instalarse en una parte de la sociedad es la de un Gobierno debilitado, rodeado por polémicas y cada vez más dependiente de socios que ya no esconden sus dudas.
El reloj político ya corre contra Sánchez
Pedro Sánchez ha sobrevivido a innumerables crisis políticas.
Ha resistido mociones, derrotas electorales, rebeliones internas y campañas de desgaste constantes. Pero la situación actual tiene un componente distinto: el desgaste ya no viene solo desde la oposición.
Ahora nace también desde dentro del bloque que lo sostuvo.
Y eso cambia completamente las reglas del juego.
Las declaraciones de Aitor Esteban no tumban al Gobierno por sí solas. Pero sí marcan un punto de inflexión.
Porque cuando los socios empiezan a hablar públicamente de agotamiento, de gravedad judicial y de irresponsabilidad política, el mensaje que recibe el país es demoledor:
La legislatura entra en zona de peligro.
Y quizá, por primera vez en mucho tiempo, el futuro político de Pedro Sánchez ya no dependa únicamente de sus enemigos… sino también de quienes hasta ahora lo mantenían en el poder.