La Comisión Constitucional del Congreso terminó convertida en un auténtico campo de batalla político. Lo que debía ser una comparecencia institucional acabó derivando en un choque brutal entre el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y representantes de la derecha y la extrema derecha, con acusaciones cruzadas, referencias constantes a ETA, ataques a Vox y una defensa encendida del legado socialista.
Durante más de quince minutos, el ambiente en la Cámara fue subiendo de temperatura hasta desembocar en uno de los enfrentamientos más tensos de los últimos meses. Bolaños no solo respondió a las críticas de Vox y UPN, sino que aprovechó para lanzar una ofensiva política directa contra el Partido Popular y la extrema derecha, a quienes acusó de vivir permanentemente instalados “en el bulo, la mentira y la nostalgia”.
El ataque inicial: corrupción, ETA y “traición” a las víctimas

La oposición arrancó con dureza. Un diputado acusó al Gobierno de haber “traicionado” a las víctimas del terrorismo y de haber blanqueado a los herederos políticos de ETA mediante acuerdos parlamentarios.
Según el parlamentario, el Ejecutivo habría cedido ante formaciones que “no condenan los atentados”, denunciando además que todavía existen dirigentes vinculados al entorno etarra presentes en listas electorales y actos públicos.
El discurso fue subiendo de tono rápidamente. El representante conservador afirmó que el Gobierno había permitido beneficios penitenciarios “por la puerta de atrás” para terroristas sin arrepentimiento y acusó directamente al Ejecutivo de humillar a las víctimas.
Pero el momento más explosivo llegó cuando definió a Bolaños como un “auténtico genio del mal”, acusándolo de:
“Ocultar corrupción”.
“Perseguir disidentes”.
“Asaltar la justicia”.
“Domesticar la Fiscalía”.
“Difundir bulos”.
“Atacar fundaciones y símbolos religiosos”.
La frase cayó como una bomba en la Comisión.
Bolaños contraataca: “ETA desapareció hace 15 años”
Lejos de esquivar el choque, Félix Bolaños respondió con ironía y dureza. Incluso llegó a tomarse con humor el calificativo de “genio del mal”.
“Eso está divertido”, respondió entre murmullos.
Pero inmediatamente después lanzó un contraataque demoledor.
El ministro recordó que fue el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, junto al entonces ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, quien logró el final de ETA hace más de 15 años.
Para Bolaños, aquello fue “un triunfo de toda la democracia española”, y criticó que la derecha siga utilizando el terrorismo como eje permanente de confrontación política.
“¿Por qué siguen hablando todos los días de una banda terrorista que desapareció hace 15 años?”, lanzó el ministro.
La frase provocó protestas inmediatas desde los escaños conservadores.
El misil contra Vox: “Entrarán en cuatro gobiernos autonómicos”
Sin embargo, el momento político más explosivo de toda la comparecencia llegó cuando Bolaños aseguró que Vox había revelado indirectamente que entrará en varios gobiernos autonómicos junto al Partido Popular.
El ministro afirmó que el portavoz ultra había admitido que Vox participará en ejecutivos regionales en:
Castilla y León.
Aragón.
Extremadura.
Andalucía.
Bolaños convirtió esa declaración en “la noticia del día”.
“¿Cuáles son los acuerdos? ¿Qué recortes van a aplicar? ¿Qué medidas machistas y xenófobas contienen?”, preguntó con dureza.
El ministro insistió en que PP y Vox forman ya una alianza política estructural y calificó esos futuros gobiernos como “reaccionarios”.
“PP y Vox son lo mismo”
El choque siguió escalando cuando Bolaños acusó directamente al Partido Popular y a Vox de ser “una unidad de destino en lo universal”, recuperando una expresión históricamente vinculada al franquismo para atacar a ambos partidos.
Según el ministro, las diferencias públicas entre populares y ultras son solo “teatrillos”.
“Se ponen de acuerdo allí donde las urnas les permiten gobernar”, afirmó.
También aseguró que la intervención más “ultraderechista” de toda la mañana no había sido la de Vox, sino la de una representante del Partido Popular.
La guerra de los “pseudomedios”

Uno de los momentos más polémicos llegó cuando Bolaños cargó contra determinados medios de comunicación.
El ministro aseguró que existen “pseudomedios” financiados por gobiernos autonómicos del PP y Vox cuya función sería difundir desinformación constantemente.
Incluso llegó a definir qué entiende él por pseudomedio:
“Un medio que miente todos los días, no contrasta nunca la información y está financiado normalmente por administraciones del PP y Vox”.
La bancada conservadora reaccionó con indignación.
Pero Bolaños continuó, afirmando que muchos discursos sobre una supuesta “legislatura embarrancada” proceden precisamente de esos medios.
Bolaños presume de fortaleza parlamentaria
Para desmontar la idea de un Gobierno debilitado, el ministro sacó cifras.
Aseguró que el Ejecutivo ha ganado el 85% de las votaciones celebradas en el Congreso durante esta legislatura.
Según explicó:
Se han ganado 1.547 votaciones.
Solo se han perdido 240.
El Parlamento español ha aprobado 60 leyes.
Solo las Cortes Valencianas aprobaron más, debido a los decretos extraordinarios relacionados con la DANA.
Con esos datos, Bolaños intentó proyectar una imagen de estabilidad parlamentaria frente al relato de crisis política impulsado por la oposición.

Venezuela, Nicaragua y el choque ideológico total
El debate también derivó hacia América Latina.
La oposición acusó al Gobierno de colaborar con regímenes como Venezuela y Nicaragua.
Bolaños respondió asegurando que precisamente muchos opositores de esos países viven actualmente en España gracias al asilo político concedido por el Estado español.
“Vaya colaboración con las dictaduras”, ironizó.
El ministro defendió además el compromiso democrático de España y acusó a la derecha de repetir “mantras falsos” permanentemente.
Un pleno convertido en símbolo de la polarización española
La comparecencia dejó una imagen muy clara del momento político que vive España.
Por un lado, una derecha y extrema derecha centradas en denunciar corrupción, pactos con Bildu y supuestos ataques institucionales.
Por otro, un Gobierno que responde acusando al PP y Vox de fomentar el odio, la desinformación y la radicalización política.
El tono fue tan agresivo que, en algunos momentos, la Comisión parecía más un debate electoral que una sesión parlamentaria ordinaria.
Y en medio de todo, volvió a aparecer el gran fantasma que sigue marcando la política española: ETA.
Aunque la banda desapareció hace más de una década, el terrorismo continúa siendo utilizado como arma política arrojadiza en cada gran enfrentamiento entre izquierda y derecha.
Pero esta vez, Bolaños decidió cambiar la estrategia: en lugar de rehuir el debate, pasó directamente al ataque.
Y el resultado fue una de las sesiones más incendiarias del año en el Congreso de los Diputados.