PEDRO SÁNCHEZ RETRATA A AYUSO Y SALE OVACIONADO DE GRANADA Y JÓVENES LO ACLAMAN “HACE TEMBLAR GÉNOVA.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, protagonizó un acto político en Andalucía que, más allá de su carácter electoral, sirvió para trazar una defensa detallada de la gestión del Ejecutivo en un contexto internacional complejo y marcado por múltiples crisis.
En un discurso de tono firme y claramente ideológico, Sánchez combinó balance económico, reivindicación social y ataque directo a la oposición, situando el debate en el eje central de la política española actual: el modelo de país.
Desde el inicio de su intervención, el jefe del Ejecutivo puso en valor la actuación de España ante la reciente crisis sanitaria vinculada al hantavirus, destacando el reconocimiento recibido por parte de la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones internacionales.
Según defendió, la respuesta española se ha basado en el rigor científico, la transparencia informativa y la cooperación internacional, elementos que, a su juicio, diferencian al actual Gobierno de etapas anteriores.
Sánchez aprovechó este ejemplo para subrayar la importancia de las organizaciones multilaterales en la gestión de crisis globales, en un momento en el que, según señaló, ciertos sectores políticos cuestionan su papel.
En este sentido, criticó tanto al Partido Popular por decisiones adoptadas durante su etapa de gobierno como a la ultraderecha por apoyar modelos políticos que, en su opinión, debilitan la cooperación internacional en materia de salud pública.
A partir de ahí, el discurso se amplió hacia una defensa global del modelo de gobierno progresista.
El presidente afirmó que España ha sido capaz de afrontar simultáneamente crisis sanitarias, conflictos internacionales y tensiones económicas sin renunciar al crecimiento ni a la protección social.
“España se viste por los pies”, expresó, en una frase que utilizó como síntesis de su mensaje: un país que, según él, actúa con responsabilidad y coherencia ante los desafíos.
Uno de los pilares de su intervención fue el balance económico. Sánchez destacó que España crece a un ritmo muy superior al de la media de la eurozona, llegando a multiplicar por seis ese crecimiento en determinados momentos.
Este dato, insistió, no es fruto del azar, sino de un modelo económico basado en la socialdemocracia, que combina expansión económica con políticas redistributivas.
En este punto, el presidente hizo hincapié en que el crecimiento no se queda en cifras macroeconómicas, sino que se traduce en mejoras concretas para la ciudadanía.
Mencionó la creación de empleo, el aumento del salario mínimo y el fortalecimiento del Estado del bienestar como ejemplos de una política que, según defendió, prioriza a la clase media y trabajadora.
El discurso adoptó entonces un tono más claramente electoral. Sánchez lanzó un mensaje directo contra el Partido Popular y Vox, a los que acusó de representar un modelo basado en recortes, privatizaciones y aumento de la desigualdad.
Aunque reconoció diferencias de estilo entre líderes como Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno, aseguró que ambos encarnan, en esencia, la misma propuesta política.
En este contexto, defendió la necesidad de mantener y reforzar el actual Gobierno de coalición progresista, al que calificó como una excepción en el panorama internacional.
Según explicó, en un mundo donde predominan ejecutivos conservadores o de ultraderecha, el modelo español representa una alternativa que debe protegerse y consolidarse en el tiempo.
Una parte importante de su intervención se centró en la dimensión territorial de la política. Sánchez recordó que competencias clave como la sanidad, la educación o los servicios sociales dependen en gran medida de las comunidades autónomas.
Por ello, subrayó la importancia de contar con gobiernos regionales alineados con el Ejecutivo central para avanzar en políticas públicas.
En este sentido, expresó su apoyo a María Jesús Montero como figura clave en Andalucía, defendiendo su capacidad de gestión.
El presidente también dedicó un amplio espacio a reivindicar el carácter social de su proyecto político. Recordó los efectos de la crisis financiera y los recortes aplicados durante el gobierno de Mariano Rajoy, contraponiendo esa etapa con la actual, que definió como un periodo de expansión de derechos.
“Ningún país se hace grande a base de recortes”, afirmó, insistiendo en que el crecimiento debe ir acompañado de justicia social.
Entre los logros destacados, Sánchez mencionó la revalorización de las pensiones, el aumento del empleo y la mejora de las condiciones laborales, así como avances en igualdad y derechos civiles.
También subrayó el reconocimiento internacional de España como uno de los países más avanzados en la protección de derechos, especialmente en ámbitos como la igualdad de género y los derechos del colectivo LGTBI.
Otro de los ejes centrales del discurso fue la política energética. El presidente defendió la apuesta por las energías renovables, señalando que el aumento del 150% en la capacidad de generación ha permitido reducir la dependencia del gas y amortiguar el impacto de las crisis internacionales en el precio de la electricidad.
Según explicó, esta transición energética no solo tiene beneficios ambientales, sino también económicos, al reducir costes para los consumidores.
En contraposición, criticó a la derecha por oponerse al desarrollo de las energías renovables, acusándola de defender intereses de grandes empresas energéticas.
En este sentido, anunció la intención de impulsar medidas fiscales para gravar los beneficios extraordinarios de estas compañías, especialmente en contextos de crisis.
El tramo final de su intervención estuvo marcado por un repaso a medidas concretas adoptadas recientemente por el Gobierno.
Sánchez destacó inversiones en educación, con programas de refuerzo escolar y formación profesional, así como ayudas al sector agrario y reformas en el ámbito sanitario, incluyendo la reducción del copago farmacéutico y planes de salud mental.
Asimismo, anunció el impulso de una nueva ley destinada a reforzar la sanidad pública, con el objetivo de garantizar su carácter universal y evitar procesos de privatización.
En este punto, anticipó que Partido Popular y Vox se opondrán a estas medidas, reforzando la idea de una confrontación clara entre modelos políticos.
El discurso concluyó con un llamamiento a la movilización electoral, insistiendo en que el voto al Partido Socialista es clave para consolidar el modelo de crecimiento, redistribución y ampliación de derechos que, según Sánchez, ha definido la acción de su Gobierno.
En definitiva, la intervención del presidente no solo sirvió como balance de gestión, sino también como una declaración de intenciones de cara al futuro político inmediato.
En un contexto de alta polarización, el mensaje de Sánchez busca consolidar una narrativa en la que el Gobierno se presenta como garante de estabilidad, progreso y justicia social frente a una oposición que, a su juicio, representa un retroceso en derechos y servicios públicos.
El resultado es un discurso que combina datos, ideología y estrategia electoral, reflejando con claridad el momento político que atraviesa España.
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