Posted in

Una sola declaración ha sacudido la narrativa más cuidadosamente preservada de la monarquía española. Pilar Eyre desafió el mito de la austeridad construido en torno a la reina Sofía y creó una grieta difícil de cerrar: durante décadas se había construido una imagen de austeridad casi impenetrable, pero ahora surge de nuevo la pregunta… ¿cuánto de esa historia es cierto y cuánto ha sido cuidadosamente fabricado?

Pilar Eyre, periodista especializada en realeza: “Doña Sofía tiene fama de ser muy austera, que la monarquía española es una monarquía pobre, pero la verdad es que tiene joyas fabulosas que no conocemos”.

.

Pilar Eyre desvela el curioso origen de algunas de las piezas más especiales del joyero de la reina

.

.

El joyero real es una parte tan pública como privada. Tan expuesta como guardada en secreto. Tan conocida como desconocida. Durante años, la encargada de lucir estas piezas, que pasan de generación en generación entre altezas reales, fue la reina Sofía, pero ahora es doña Letizia quien las tiene en su poder.

Esto no significa que, cuando llegan momentos puntuales, como lo fue el 80 cumpleaños de Carlos Gustavo de Suecia, la emérita no pueda echar mano de estas piezas históricas que encuentran su origen en la infanta Isabel de Borbón y Borbón, apodada la Chata.

.

La reina Sofía lució la tiara de La Chata en el 80 cumpleaños de Carlos Gustavo de Suecia.

.

Austeridad frente al poderío de antaño.

 

“La reina tiene fama de ser muy austera”, dice la experta en realeza Pilar Eyre. “La monarquía española es una monarquía pobre; pero la verdad es que tiene joyas fabulosas que no conocemos porque Sofía y Letizia siempre llevan las mismas, supongo que para no alardear”, asegura la periodista que lleva años analizando a nuestra monarquía.

..

Eyre, autora de ‘La soledad de la reina’, se ha fijado en la tiara que doña Sofía lució hace apenas unas semanas en Estocolmo. Se trata de una corona que perteneció a la infanta Isabel y que esta sacó a escondidas cuando se instauró la república en España. ‘La Chata’, como era apodada, quiso llevar consigo todas las alhajas de su joyero. No sabía el tiempo que permanecería fuera, ni si estas le acabarían salvando de penurias económicas, como al final sucedió.

.

“Esa corona era prioridad para ‘La Chata’, la tía de don Alfonso XIII. Cuando llegó la república, le dijeron ‘oye, lleva todas las joyas si puedes’ y la pobre, a pesar de que estaba muy enferma, se puso todas las joyas debajo de la ropa. En concreto, esta diadema y otras las llevaba escondidas debajo de un sombrero muy grande”, explica Eyre en su canal de vídeos. Apenas pudo disfrutar de tamaño botín. La infanta falleció al poco, pero legó toda su fortuna a su sobrino, quien no mostró reparo alguno en emplear las alhajas para costearse su vida en el exilio.

.

Las joyas que habitan el joyero real pertenecieron a la infanta Isabel, así como a la reina Victoria Eugenia.

.

Recuperar el joyero real.

 

Y si unas arramblaron con todo, otras lo dejaron todo en palacio. Ena, la reina Victoria Eugenia, de la que Eyre escribió su biografía, apenas supo cómo reaccionar a la orden de “llévate lo más importante”. Para ella, lo más importante era el primer zapatito de uno de sus hijos, pero no un collar de diamantes, así que dejó todas sus joyas en el Palacio Real. Tan solo se acordó de meter una: la perla Peregrina, que llevaba en la familia desde el siglo XIV. O, al menos, eso creía ella.

.

Victoria Eugenia partió con lo puesto y con ningún brillo o diamante. La reina dio por perdido su impresionante joyero, pero, en ese momento, no lo consideró esencial para viajar. Su sorpresa fue mayúscula cuando, al tiempo, en París, apareció ante ella un funcionario de la República española.

.

Ena que era muy aficionada a las joyas, las pudo recuperar gracias a un funcionario republicano.

 

“Este iba modestamente vestido, pero llevaba unas grandes maletas. En ellas, estaban todas las joyas de la corona española y se las devolvían a sus legítimos dueños, los reyes. El funcionario le explicó que habían tenido que recuperar algunas de estas de otros nobles amigos de su majestad, “que las habían cogido de palacio, se las habían llevado a sus casas y sus mujeres ya las habían lucido en varias ocasiones’”.

.

Es cierto que aquellos maletines, que viajaron a través de dos países en guerra y que costaron tanto recuperar, al pasar a su siguiente dueña no llegaron intactos. Ena también tuvo que recurrir en abundantes ocasiones a la venta de estos recuerdos. Sin ir más lejos, cuando decidió establecerse en Lausanne, Suiza, compró una casa con lo que le dieron por vender unas esmeraldas. Que resultaron ser falsas.

.

Ena tuvo que vender algunas de sus esmeraldas para conseguir liquidez y comprar una casa.

.

Las joyas falsas del joyero real.

 

“Se las vendió al joyero Harvey Winston, el joyero proveedor de la familia real inglesa, pero este se llevó la sorpresa de que eran falsas. Pero como él era muy educado y sus clientes eran las familias reales y no quería dejarles en evidencia, las pagó. Pero a partir de entonces, cuando la reina de España le ofrecía alguna de sus joyas, él siempre las mandaba a peritar”.

.

Otra joya falsa, o por lo menos, no tan auténtica como cabría esperar, era esa piedra preciosa que Ena sí se acordó de echar en su huida de España, la Peregrina. Ella la había recibido como regalo de su marido, Alfonso XIII, quien, supuestamente, la recompró después de que se le hubiera perdido la pista una vez José Bonaparte se la llevó a Francia, tras reinar problemáticamente en España. La perla llevaba en la familia real española desde el siglo XVI; cuando hay constancia de que Felipe II la empleaba como una de sus joyas favoritas.

.

La falsa Peregrina es una de las joyas más polémicas del joyero real.

 

La leyenda dice que Alfonso XIII la buscó por todas partes y la recompró, y se la regaló a su mujer. Pero esto no es cierto, aunque la familia sí lo cree, pero no lo es. La auténtica perla peregrina se subastó en el año 1977 y la compró Richard Burton para Elizabeth Taylor”. Y para más datos, acabó en la boca de uno de los perritos de la actriz, que se le pareció un absoluto manjar. Por suerte no se la llegó a tragar, y la ganadora de un Oscar la pudo recuperar sin un desperfecto..

.

La auténtica Peregrina acabó en manos de Elizabeth Taylor y, más concretamente, en la boca de uno de sus perritos.

.

Pobres o ricos, sí que es cierto que a nuestra monarquía reciente no le gusta hacer alardes de grandeza. Con Letizia y Felipe esto se ha extremado, pero lo cierto es que doña Sofía tampoco fue una ostentosa, como sí que lo fueron sus predecesoras. Otras épocas, otros gustos; pero también otra conciencia. Y, en eso, permitidme que os diga, ninguna otra familia real ha sabido jugar mejor sus cartas.

.