El ministro responde sin titubeos a Susanna Griso, desmonta las acusaciones del “caso mascarillas” y lanza una ofensiva total contra la estrategia judicial y política del PP
La tensión política y judicial en España volvió a escalar tras la explosiva entrevista concedida por Félix Bolaños en el programa de Susanna Griso, donde el ministro respondió durante más de quince minutos a todas las cuestiones relacionadas con el “caso mascarillas”, Víctor de Aldama, José Luis Ábalos y la polémica instrucción del juez Juan Carlos Peinado en torno a Begoña Gómez.
Lo que comenzó como una entrevista incómoda terminó convirtiéndose en una auténtica batalla política y judicial en televisión nacional. Bolaños no solo negó cualquier implicación del Gobierno en las decisiones de la Fiscalía, sino que además lanzó durísimos mensajes contra las acusaciones de Aldama y cuestionó abiertamente el trabajo del juez Peinado, recordando que múltiples resoluciones de su instrucción han sido revocadas por instancias superiores.
La escena dejó titulares demoledores y abrió un nuevo frente entre el Gobierno, la oposición y parte del aparato judicial.

Bolaños niega órdenes de la Fiscalía y desmonta el relato de Aldama
Uno de los momentos más tensos llegó cuando Susanna Griso preguntó directamente por las informaciones que apuntaban a una supuesta orden de la Fiscalía General del Estado para evitar que se aplicara a Víctor de Aldama el atenuante por colaboración con la justicia.
Bolaños respondió de forma inmediata y tajante. Recordó que tanto la Fiscalía Anticorrupción como la propia Fiscalía General habían negado públicamente que existiera tal instrucción.
El ministro insistió en que el Gobierno mantiene un “respeto absoluto” hacia la autonomía del Ministerio Fiscal y dejó claro que el Ejecutivo no interviene en las decisiones técnicas tomadas durante un juicio.
Pero el verdadero golpe llegó cuando abordó directamente la credibilidad de Aldama.
Según Bolaños, el empresario no puede compararse con otros colaboradores de grandes casos de corrupción como la Gürtel. El ministro marcó diferencias fundamentales: mientras algunos implicados aportaron pruebas que permitieron destapar tramas corruptas desconocidas, Aldama —según defendió— habría hablado únicamente cuando el escándalo ya era público y, además, habría lanzado acusaciones sin pruebas contra numerosos dirigentes socialistas.
“Difamar ha difamado”, aseguró el ministro, visiblemente molesto.
El Gobierno pasa al ataque contra Víctor de Aldama
Durante la entrevista, Bolaños explicó incluso que él mismo ha iniciado acciones legales contra Aldama por acusaciones de soborno y difamación.
Afirmó que nunca ha visto personalmente al empresario y que muchas de las afirmaciones lanzadas en medios de comunicación carecen totalmente de sustento.
El ministro también reveló que otras figuras del PSOE, como Ángel Víctor Torres, estudian o ya han iniciado querellas similares.
La entrevista dejó una frase especialmente contundente:
“Tiene derecho a mentir, pero no a calumniar.”
Con esa afirmación, Bolaños trató de separar el derecho de defensa de un acusado de la difusión pública de acusaciones que, según él, buscan intoxicar políticamente el ambiente.
El ministro acusó además al Partido Popular de haberse convertido prácticamente en “el abogado defensor” de Aldama, utilizando sus declaraciones como arma política permanente contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Choque frontal con el juez Peinado
Sin embargo, el momento políticamente más delicado llegó cuando Susanna Griso le preguntó por sus críticas al juez Juan Carlos Peinado.
Diversas asociaciones judiciales habían acusado previamente al ministro de Justicia de presionar o desacreditar al magistrado encargado de investigar el caso relacionado con Begoña Gómez.
Lejos de suavizar el tono, Bolaños defendió plenamente sus declaraciones.
Afirmó que el ministro de Justicia también tiene derecho a opinar y aseguró que su valoración negativa sobre la instrucción está basada en “razonamientos jurídicos”.
Para sostener su tesis, recordó un dato demoledor: más de quince resoluciones del juez Peinado han sido revocadas por la Audiencia Provincial.
Además, mencionó que incluso el Tribunal Supremo ha tumbado algunas decisiones relacionadas con esa instrucción.
Aunque reconoció que otras actuaciones sí han sido avaladas judicialmente, insistió en que semejante número de correcciones no es algo habitual.
La frase que más impacto provocó fue probablemente esta:
“Hay resoluciones judiciales que no favorecen el buen nombre de la justicia.”
Con ello, Bolaños elevó enormemente la tensión institucional, al sugerir que determinadas actuaciones judiciales dañan la imagen del sistema.
El caso Begoña Gómez sigue siendo un campo de batalla político
El entorno de Begoña Gómez continúa siendo uno de los principales focos de desgaste para el Ejecutivo.
La oposición mantiene la presión mediática y parlamentaria mientras el Gobierno insiste en que existe una estrategia de persecución política y judicial.
Bolaños dejó claro durante la entrevista que considera la instrucción del juez Peinado profundamente cuestionable y recordó que muchas decisiones han sido corregidas por tribunales superiores.
El ministro quiso transmitir la idea de que la investigación se está utilizando políticamente para erosionar al Ejecutivo y a la figura del presidente del Gobierno.
El PSOE intenta marcar distancia total con Ábalos
Otro momento relevante fue la respuesta sobre José Luis Ábalos.
Ante las preguntas sobre un posible pacto de no agresión entre el Gobierno y el exministro, Bolaños negó rotundamente cualquier acuerdo.
De hecho, aseguró que el caso resulta “muy doloroso” para el PSOE precisamente porque Ábalos ocupó cargos de enorme responsabilidad dentro del partido.
El ministro recordó que los socialistas actuaron rápidamente apartándolo de responsabilidades políticas en cuanto aparecieron indicios relevantes.
Con esta estrategia, el Gobierno intenta blindarse ante un escándalo que amenaza con seguir creciendo judicialmente en los próximos meses.
La batalla política se traslada también a la justicia europea y mediática
La entrevista reflejó además un fenómeno cada vez más visible en España: la judicialización extrema de la política.
Las acusaciones cruzadas entre Gobierno, oposición, empresarios investigados y sectores judiciales están generando un clima de confrontación permanente.
Mientras el Partido Popular y sectores conservadores utilizan las declaraciones de Aldama y las investigaciones judiciales para atacar al Ejecutivo, el PSOE responde denunciando una campaña de difamación y lawfare político-mediático.
Bolaños trató de proyectar serenidad institucional, pero al mismo tiempo dejó mensajes muy agresivos hacia quienes considera responsables de alimentar una estrategia de desgaste contra el Gobierno.
Fondos europeos y crecimiento económico: la otra batalla del Gobierno
En la parte final de la entrevista, el ministro también respondió a las críticas sobre la gestión de los fondos europeos Next Generation.
Tras las observaciones del Tribunal de Cuentas, Bolaños defendió la actuación del Ejecutivo y aseguró que España es actualmente uno de los países europeos que mejor ha ejecutado dichos fondos.
El ministro vinculó directamente esa gestión con el crecimiento económico español y con los datos de empleo.
Según defendió, España crece actualmente muy por encima de la media de la eurozona gracias precisamente a la aplicación de esos recursos europeos.
El Gobierno intenta así cambiar el foco mediático: pasar de los escándalos judiciales y políticos a los indicadores económicos positivos.
Un enfrentamiento que no ha hecho más que empezar
La entrevista de Félix Bolaños dejó claro que el Gobierno ha decidido pasar al contraataque.
Ya no se limita únicamente a defenderse de las acusaciones de Aldama o de las investigaciones judiciales. Ahora cuestiona abiertamente la credibilidad de determinados testigos, critica actuaciones judiciales concretas y denuncia una utilización política de los tribunales y de ciertos medios de comunicación.
El problema para el Ejecutivo es que el “caso mascarillas”, las derivadas relacionadas con Ábalos y las investigaciones sobre el entorno presidencial continúan ocupando el centro del debate político español.
Y mientras tanto, la oposición seguirá explotando cualquier nueva revelación judicial para desgastar a Pedro Sánchez.
La batalla está lejos de terminar.
Al contrario: cada entrevista, cada declaración y cada resolución judicial parecen aumentar todavía más la temperatura política en España.